.Historia del Siku

En el mundo:

Figura precolombina Debido al origen prehistórico de la zampoña, ésta ha ido evolucionando en todo el mundo de forma distinta según los pueblos que la han cultivado.
El paso fundamental para este instrumento, llamado SIKU en lengua Aymara, y que en Castellano significa tubo que da sonido, es el acoplamiento de una caña con otra y que de esa manera le va dando poco a poco una forma más compleja.
Esta estructura es la que diferencia un instrumento de otro, de pueblo a pueblo, pero que en su base sigue manteniendo el tubo, cerrado por un lado, como característica. En Tailandia, así como en el resto de Asia, se cultivan zampoñas de todo tipo. En Rumania se ha desarrollado hasta hoy la flauta rumana, llamada Nai, que probablemente tomara su origen de Asia, aunque pudiera ser que tuviera influencias de la Siringa de los griegos o de la Fístula romana, que a su vez cultivaron los Etruscos. Tampoco nos olvidaremos aquí de la mítica flauta del dios Pan. En África se encuentran zampoñas que, en su ejecución, tienen la característica de intercalar, entre cada nota, una exclamación, son las flautas Nyanga de Mozambique.
No hay que olvidar que la zampoña ha estado ligada a los pueblos nómadas de los cuales los pastores de los rebaños han conservado hasta nuestros días, ésta tradición de utilizar la flauta, no sólo como instrumento musical, sino como instrumento de trabajo para llamar y reunir al rebaño o para comunicarse a distancia con otros pastores y con unas secuencias particulares y unos sonidos repetidos.



En Europa:

Es especialmente en el norte de Italia donde se dan las manifestaciones más sonadas en lo referente a la ejecución de Zampoña. Nos encontramos en la región de Lombardía con verdaderas "Tropas", al modo de conjuntos orquestales completos.
Los conjuntos organizados formaron verdaderas orquestas, de procedencia humilde campesina, y llegaron a grabar sus propios discos y tener un notable éxito en los festivales locales.

Musica delle canne del Gruppo di Bottanuco, Bergamo, Italia

"Musica delle canne del Gruppo di Bottanuco" (Bergamo), Italia,
que servía de ilustración al catálogo discográfico de la casa Brunswick, 1931.

Es muy peculiar el modo de construir las flautas, llamadas genéricamente Pifferi, de tal manera que guardan una similitud muy fuerte, en cuanto horadación de nudos y de embocadura de Pipo, con los Jula Julas bolivianos. Existe toda una gama que abarca desde el más grande llamado Basso hasta los más pequeños imaginables.

Piffero lombardo: Basso

Piffero lombardo llamado Basso.

 

Piffero en 3º.

Piffero de acompañamiento en 3º., Lombardia, Italia.

 

Yo que me he criado en una región muy próxima a la Lombardia, en el Ticino, al sur de los Alpes Suizos, me he igualmente sorprendido al comprobar que la tradición estaba arraigada desde antaño y especialmente asociada a la figura pastoril, tal como refleja la lámina siguiente:

Il flauto di Pan nel Ticino, Svizzera.

"Il flauto di Pan nel Ticino", Svizzera,
extraído del "Costumes suisses dessinées aprés nature, 1835, Tessin, tav.15, (detalle).

[Quiero dar las gracias a mi amigo y musicólogo Aarón García, por proporcionarme el libro: "Gli strumenti musicali e l'etnografia italiana (1881-1911)", de Roberto Leydi y Febo Guizzi, del cual he extraído las láminas anteriores.]



En la región Andina:

Todavía se encuentran hoy músicos que ejecutan zampoñas compuestas por un solo tubo, y donde el ritmo, la cadencia y la monotonía del sonido repetido, tienen todo un significado que para entenderlo hay que aceptarlo como una herencia ancestral, de la cual tenemos todos que aprender.
Las zampoñas toman en determinadas regiones, carácter religioso y hasta sagrado, como el pequeño rondador ecuatoriano de 8 cañas, que solo se toca en el día de San Juan tradición que no es católica ya que lo que en realidad se celebra es el solsticio de invierno. La utilización popular de la zampoña está ligada a todas las fiestas, así como a casamientos o entierros.



En la sociedad actual:

Pero sobre todo la zampoña tiene dos realizaciones fundamentales en el hombre, una más fuerte que la otra. Una es durante las ejecuciones con bandas de zampoñaris para animar fiestas, para celebrar oficios religiosos, y para conciertos. La otra es cuando el músico toca para sí mismo (es uno de los instrumentos más personales que se conocen) donde el hombre se realiza totalmente sin necesidad de dar toda la potencia de la flauta.
No es raro ver un sikuri tocando una melodía prácticamente invisible para todos, menos para el que está entablando un diálogo personal con su instrumento.
El desarrollo de la técnica de la zampoña en los últimos años está en su más alto nivel.


 
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