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VÍCTOR HEREDIA

1986
Hubo un tiempo en que todo era bueno. Un tiempo feliz en el que nuestro Dioses velaban por nosotros. No había enfermedad entonces, no había pecado entonces, no había dolores de huesos, no había fiebres, no había viruela, no había ardor de pecho, no había enflaquecimiento. Sanos vivíamos. Nuestros cuerpos estaban entonces rectamente erguidos. Pero ese tiempo acabó, desde que ellos llegaron con su odio pestilente y su nuevo dios y sus horrorosos perros cazadores, sus sanguinarios perros de guerra de ojos extrañamente amarillos, sus perros asesinos. Bajaron de sus barcos de hierro: sus cuerpos envueltos por todas partes y sus caras blancas y el cabello amarillo y la ambición y el engaño y la traición y nuestro dolor de siglos reflejado en sus ojos inquietos; nada quedó en pié, todo lo arrasaron, lo quemaron, lo aplastaron, lo torturaron, lo mataron. Cincuenta y seis millones de hermanos indios esperan desde su oscura muerte, desde su espantoso genocidio, que la pequeña luz que aún arde como ejemplo de lo que fueron algunas de las más grandes culturas del mundo, se propague y arda en una llama enorme y alumbre por fin nuestra verdadera identidad, y de ser así que se sepa la verdad de cómo mataron y esclavizaron a un continente entero para saquear la plata y el oro y la tierra. De cómo nos quitaron hasta las lenguas, el idioma y cambiaron nuestros dioses atemorizándonos con horribles castigos, como si pudiera haber castigo mayor que el de haberlos confundido con sus propios dioses y dejado que entraran en nuestra casa y templos y valles y montañas. Pero no nos han vencido, hoy, al igual que ayer todavía peleamos por nuestra libertad. |
PLÁTICAS DE LOS SABIOS Y ANCIANOS Ten cuidado de las cosas de las tierra. |
VEINTE MIL AÑOS PATRIA Patria, veinte mil años patria. Por el ave que va Aquí los inocentes fueron desterrados |
TAKI ONGOY Dónde están nuestros hijos ahora Habrá en sus ojos tal regocijo tanta felicidad |
LA PUERTA DEL COSMOS La puerta del cosmos se abrió lentamente
No, ciertamente no eran dioses. No eran Viracocha; cuando Pizarro entró al Cuzco y junto con el padre Valverde decidieron la muerte de nuestro amado señor Atahualpa. A pesar del rescate que pagamos equivalente a tres habitaciones repletas de oro, nos dimos cuenta entonces de las verdaderas intenciones de esos hombres. Pero ya era tarde, la sangre había comenzado a derramarse y esas primeras y queridas gotas se iban a constituir en un rio inmenso que recorrería todo el continente y ya no habría salvación. |
ENCUENTRO EN CAJAMARCA Creo en mis dioses, creo en mis huacas |
MUERTE DE ATAHUALPA Pizarro mató a Atahualpa Que abismo abrirá sus fauces
No había descanso para nuestro dolor: no solo moríamos a manos de los conquistadores sino que a nuestras angustias vinieron a sumarse las enfermedades. Las pestes como la gripe y la viruela desconocidas hasta entonces en nuestra tierra, cayeron sobre nosotros y la muerte no tuvo piedad. |
AÑO 1530 Ð PESTE Eramos diez millones de indios Nunca supimos de la peste La maravilla de nuestro reino sucumbió |
AYA MARCAY QUILLA
Nunca pierdas a tu niño en |
TAKI ONGOY II Caerá en la tierra una lluvia sin fín, Grita conmigo, grita Taki Ongoy |
MUERTE DE TUPAC-AMARU Peleamos en Vilcabamba El español que me mata Por América resisto
El gran alzamiento Diaguita (1630-1643) |
DON JUAN CHALIMÍN En el valle Calchaquí |
MUTILACIONES Nos cortaban las orejas y nos amputaban |
LA CABEZA DE PEDRO CHUMAY Para desterrar del valle Ya cortaron la cabeza |
UN PEDAZO DE MI SANGRE Un pedazo de mi sangre Cuanta soledad desierta Sueño con cantar en paz Estas piedras son del viento
Fueron 140 años de luchas desde que supimos de la muerte de Atahualpa y sufrimos así mismo las torturas y mutilaciones con que nos castigaban los españoles. Nos habían prometido la protección nada menos que de Dios y nos daban en realidad la tragedia y la persecusión mas atróz. La guerra mas cruenta tuvo lugar entre los años 1630 y 1643 . Finalmente nuestro bravo Juan Chalimín fue apresado y posteriormente asesinado y descuartizado. Sus miembros fueron enviados para ser expuestos públicamente a distintas ciudades de nuestro territorio para escarmiento y temor de nuestros hermanos, pero, la cabeza en lo alto de una pica sonreía, los ojos fieros todavía soñaban con un futuro hermoso de libertad. |
CANCION POR LA MUERTE DE JUAN CHALIMÍN Despliega tus alas ahora Alguien ha cortado tu cabeza Chalimín
Así íbamos desapareciendo de la faz del continente. Lentamente nuestros líderes fueron asesinados y la indianidad esclavizada en las minas de oro y plata que eran descubiertas y vaciadas impunemente, con el esfuerzo y el dolor de nuestros hermanos. Solamente en Potosí murieron ocho millones de indios por la ambición europea. Ocho millones de muertes es demasiado dolor como para olvidar que fueron causadas solamente por una insaciable sed de poder y riqueza. |
POTOSÍ Lloras. Penas.
Casi cinco siglos de destrucción sistemática y de obliteración cultural han contribuído a la desaparición de tumbas, centros religiosos, poblados y también la extinción de las artes. No hay excusa para quienes pudieron desde sus lugares tratar de frenar ese proceso de involución cultural, no hay excusas; porque vastas generaciones hemos crecido en la equivocada creeencia que nuestros indios eran seres bárbaros y sin inteligencia algúna. Pero la verdad aflora siempre y allí están para reafirmar su alto valor estético algúnas muestras del arte ceramico, de la escultura en piedra y los tejidos precolombinos que desde el silencio nos golpean con su callada y misteriosa belleza. ÀQue hubieramos sido, si hubiéramos podido ser en toda nuestra plenitud? Podemos todavia, sin embargo, tratar de reconstruir desde las tinieblas las historias de los pueblos de los que ni siquiera sus huesos han sido respetados. |
UN DULCE ALFARERO Animosamente preparaba el barro: Como un dios de greda |
ELLA ESTÁ CONMIGO Ella está conmigo |
UNA TIERRA SIN MEMORIA Una tierra sin memoria Más, si cada hombre viera |
Víctor Heredia Buenos Aires - 1992 |
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