.El sacrificio de Tupac Amaru


ATAHUALPA YUPANQUI ENZO GIECO RAÚL MALDONADO

Atahualpa Yupanqui

Enzo Gieco

Raúl Maldonado

1971


recitado:

Eran las primeras claridades, pintando fantasmas en los roquedales, cerca de Cuzco. Huyendo de los vientos fríos, se diluía la madrugada. Era la hora "en que el canto de los gallos cava la mina del alba".
Sombra de soldados ascendían hacia la meseta, llevando a José Gabriel Condorcanqui, el jefe de los comuneros de Tinta. El Túpac Amaru.
El cacique de la comunidad quechua, corpulento, de honda voz vigorosa. El hombre-tierra que decidía por muchos el anhelo de todos: ¡Libertad!

Entre las peñas, ponchos escondidos espiaban los movimientos del opresor.
José Gabriel Condorcanqui fue sentado sobre una piedra grande, junto a un poste donde sería ajusticiado, en el procedimiento de "vil garrote". Una cuerda sujetaría su cuello, y el torniquete daría vueltas en manos del verdugo.
Comenzó la ejecución. Pero la cuerda se trizó, quizás gastada. Muchos años después, el poeta Abreu Gómez transcribiría el comentario de Túpac Amaru: "¡Hará falta mucha cuerda para ahorcar a todo un pueblo".
Fue entonces, y ya el sol reinaba sobre las cumbres, cuando José Gabriel fue sujeto con lazos en sus extremidades a cuatro caballos, cuyos jinetes, a una orden, tirarían hacia los cuatro puntos cardinales.
La honda voz del cacique no pidió ni clemencia ni favores.
Sólo crines al viento del Ande, y un sonido de espuelas, prontas a herir ijares para cumplir una barbarie. Para despedazar un corazón estaqueado.
Un gran testigo, un eterno testigo: el sol.
Y detrás de las peñas, un puñado de ojos rasgados, desesperadamente fijos en el hombre querido, en el amado Tatay de los indios comuneros.

De pronto, la orden, sin voz que temblara, sin dios que la enmudeciera, sin un soplo de alma buena capaz de detenerla.
Y la voz estalló, como una campana de muerte, enemiga del sol y de la piedra, enemiga del verdor del maíz que se mecía en las laderas, valle abajo.
Ni un cóndor en el aire. Ni un rastro de vicuña. Sólo el viento en el Ande.

Concluído el suplicio, recogidos los lazos, ellos fueron descendiendo la meseta. Instantes después desaparecían entre los pajonales, como pumas hartos.

José Gabriel Condocanqui quedó ahí, como un cántaro roto entre las piedras.
Pero el viento aprendió a decir su nombre, y lo repitió en todas las quebradas, por todo el Tawantisuyu, los cuatro rumbos de la América india.
¡Túpac Amaru!...
¡Túpac Amaru!...
¡Túpac Amaru!...

cantado:

¡Oh! Pachamama grande mi dolor
al verte sin frutos ni verdor.
Holló tu planta el pie del invasor
y de la acequia el cauce destruyó.
¡Oh, Pachamama, tu fecunda miel
huyó de ti para nunca más volver!"
(anónimo - Cusco)

cantado:

¡Oh! Pachamama
tú serás la miel
huyó de ti por
nunca más volver

recitado:

Fue aquí, sobre esta sierra de granito
donde el cóndor se ha dormido
aprisionado, pero nunca abatido.

cantado:

¡Túpac Amaru!
¡Túpac Amaru!
¡Túpac Amaru!

recitado:

Cuatro caballos en cruz
una mañana de vientos
cuatro jinetes de sombra
cuatro fantasmas sedientos

cantado:

¡Túpac Amaru!
¡Túpac Amaru!
¡Túpac Amaru!

recitado:

Se fue durmiendo callado
silencio despedazado
por cuatro potros en cruz

cantado:

¡Oh! Pachamama
tú serás la miel
huyó de ti por
nunca más volver

¡Oh! Pachamama
¡Oh! Pachamama

Sangre del sol en las piedras
sangre de sol
Sangre del indio cobrizo
sangre de sol

recitado:

Sin un grito
silencioso
como una inmensa verdad
que en los siglos, durará.
Al Curaca de los Andes
lo ensancharon en libertad

cantado:

Sangre del sol en las piedras
sangre de sol
Sangre del indio cobrizo
sangre de sol



EN LA NOCHE SILENCIOSA

Corazón de la noche
la pena te ha ganado
¡Ayuyuy, noche oscura!
¡Ayuyuy, noche oscura!

Éramos muchos gritos
y quedamos callados

Sus ojos no nacían
silencio ensangrentado
pobrecitos los indios
en silencio lloraron.

Corazón de la noche
la pena te ha ganado.
¡Ayuyuy, noche oscura!
¡Ayuyuy, noche oscura!



ROMANCE ENTRE PASTORES

La huisca gira en el aire
hilando está la pastora
Enamorada.
Enamorada.

Tiene un hermoso bermejo
y luce falda morada
Enamorada.
Enamorada.

Desde la peña del alto
el pastor la está mirando
Enamorado.
Enamorado.

Oro del sol mañanero
se derrama sobre el prado
y los pastores suspiran.
Enamorados, enamorados.

¡Ay, pastora, quiéreme!
¡Ay, pastora, acércate!
Ay pastora, pobre soy...
No puede sentirse pobre
quien tiene sangre del sol.

Por un caminito angosto
ya retornan los rebaños
ah, ah, ah, ah, ah, la, la, la
los pastores marchan juntos.

Enamorados, enamorados.

Por un caminito angosto
los pastores marchan juntos
Enamorados, enamorados...



MUÑEQUITO DE COBRE

Un muñequito de cobre
tengo en mis brazos.
Descalza llega la noche,
para mirarlo.

¡Sonko, Sonkito!
¡Munay munanqui!
Que en ti no prendan
las soledades...

Tu padre con leñas secas
vino del campo.
Duerme, niño, que te cubro
con el aguayo.

¡Sonko, Sonkito!
¡Munay munanqui!
Que en ti no prendan
las soledades...

recitado:

Un muñequito de cobre
tengo en mis brazos,
descalza llega la noche
para mirarlo.

¡Sonko, Sonkito!
¡Munay munanqui!
Que en ti no prendan
las soledades.

Tu padre con leñas secas
vino del campo.
Duerme, niño, que te cubro
con el aguayo.

¡Sonko, Sonkito!
¡Munay munanqui!
Que en ti no prendan
las soledades...

Mi muñequito de cobre...
tus ojos se van cerrando.
¡Cuanta fuerza y cuanto mundo
tengo en mis brazos!

¡Sonko, Sonkito!
¡Munay munanqui!
Que en ti no prendan
las soledades...

cantado:

Mi muñequito de cobre...
tus ojos se van cerrando.
¡Cuanta fuerza y cuanto mundo
tengo en mis brazos!

Que en ti no prendan



LA FIESTA DEL SOL

Tata Inti y Mama Killa
Han madurado el maíz
¡Kusiya! ¡Kusiya!

Granos blancos tiene el maíz.
¿Por qué será...? ¿Por qué será?
Porque la luna es de plata.
Porque los changos cantaban.
¡Kusiya! ¡Kusiya!

Granos dorados tiene el maíz.
¿Por qué será...? ¿Por qué será?
Porque de oro es el Sol,
y los chacrales besaba.
¡Kusiya! ¡Kusiya!

Tonos rojos tiene el maíz.
¿por qué será?

Por la sangre de los indios,
en los Andes derramada.
¡Kusiya! ¡Kusiya!

Ay, la sangre derramada,
¿por qué será?

recitado:

Ay, la sangre derramada
¿Por qué será? ¿Por qué será?

Ay, la sangre derramada,
quedó en los atardeceres,
quedó en la tierra bermeja,
en el poncho de los indios,
en el canto de las quenas,
y en el grano del maíz.

Cosechemos la esperanza
¡Kusiya! ¡Kusiya!
Combatiremos la sombra
¡Kusiya! ¡Kusiya!

Viejos indios, hombres nuevos.
Hombres nuevos hacia las puertas del alba
¡Kusiya! ¡Kusiya!
¡Kusiya!

cantado:

Ay, la sangre derramada,
quedó en los atardeceres,
quedó en la tierra bermeja.
Ay, la sangre derramada.
en el poncho de los indios,
en el canto de las quenas,
y en el grano del maíz.

Cosechemos la esperanza.
¡Kusiya! ¡Kusiya!
Combatiremos la sombra.
¡Kusiya! ¡Kusiya!

Viejos indios, hombres nuevos.
hacia las puertas del alba.
Viejos indios, hombres nuevos.
hacia las puertas del alba.
¡Kusiya! ¡Kusiya!
¡Kusiya!




Cantata Tupac Amaru

Atahualpa Yupanqui - 1978

Agrupación Música de Buenos Aires
dirección: Enzo Gieco

recitado: Ernesto Bianco
sopranos: Ana MAría Bernasconi - María Stinco
tenor, flauta: Mario Suárez
flauta: Denis Alpert
quena: Enzo Gieco
guitarra: Raúl Maldonado

Coral Contemporáneo de Buenos Aires
dirección: Jorge Armesto

ingeniero de sonido: Ivan-René Cosentino
grabado en la catedral de Buenos Aires

*

(agradecemos la valiosa ayuda en la transcripción y revisión, a Teresa Álvarez)


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