.Madrugada


JUAN GELMAN
JUAN CEDRÓN

Juan Gelman

Juan Cedrón

1968


MADRUGADA
(instrumental)



MADRUGADA

recitado:

Jugos del cielo mojan la madrugada de la ciudad violenta.
Ella respira por nosotros.

Somos los que encendimos el amor para que dure,
para que sobreviva a toda soledad.

Hemos quemado el miedo.
Hemos mirado frente a frente al dolor,
antes de merecer esta esperanza.

Hemos abierto las ventanas
para darle mil rostros.



PASABA ALGO

cantado:

Cuando te fuiste negra
se me acabó la voz
y no soy yo el que canta
el que canta es mi dolor.

Armas de tu pelo
sombras de tu pasión
los sauces de tus llantos
se inclinarán y temblarán
buscándome la voz.

Cuando viniste negra
se iluminó mi sangre
cantaron los gorriones
contra el sol de la tarde.

Cuando te fuiste negra
se me acabó la voz
y no soy yo el que canta
el que canta es mi dolor.

Armas de tu pelo
sombras de mi pasión
los sauces de tus llantos
se inclinarán y temblarán
buscándome la voz.



GIORNALISMO


recitado:

A la mañana, a las diez,
los empleados de justicia
se pusieron a gritar contra la injusticia de sus malos salarios.

A las once, fueron descubiertas
ciertas maniobras delictivas.

A las doce, el partido demócrata burgués
reiteró ser demócrata y burgués.

Hubo un concurso en la municipalidad.
Subió la carestía de la vida.
Se almorzó en general o en camiseta,
cara a cara al buen vino.
La ley orgánica de la policía no sufrió grandes variantes.

A la una, a las dos de la tarde,
bajo la gloria del gran día,
otras ciudades del país rememoraron a sus fundadores, sus bandidos.
Las comunas locales promovieron contrarias decisiones.

El sur siguió en el sur.

El presidente, a las cuatro,
recibió a su décimo magnate petrolero.

A las cinco me harté.

Pero a las seis te vi.

Después de tantos años, te vi a las seis,
y me turbé como un niño.

El pasado subía
como tus dulces pechos
y eran las seis de la dulzura
como un violento olvido.

Ahora hay pecas en tu cuello
y tu voz será actual,
de modo que a las siete
ya no eras noticia.

Empezaba el crepúsculo,
salía la gente del trabajo,
subía la carestía de la vida,
se descubrían nuevas maniobras delictivas
a lo largo y lo ancho del país.



EXTRAÑURA

cantado:

Por la humedad
por esta calle donde
resbalan casos tan situaciones
y un hombre grita:
hacete, hacete
al vacío
donde podés aparecer
si sufro
si soy bueno.

recitado:

En esta calle llueve
como es natural,
y tu vientre está lejos, sí.

cantado:

A mis manos
ya no sé qué decirle,
a mis manos,
ni las puedo mirar.



EL PARATE
(instrumental)



EL JUGUETE

recitado:

Hoy compré una escopeta para mi hijo.

Hacía ya tiempo que me la venía pidiendo
y conformándose si hoy yo no podía,
pero talvez mañana.
Y comprendiendo mi hijo que no hay plata que alcance,
pero pidiéndola,
proponiendo los sitios de la cocina, de la pieza,
donde recién traída la escopeta esperaba
que él saliera del sueño donde estaba esperándola,
para verla, tocarla, convertirla después en otro sueño.

No para matar bichos o pájaros,
o arruinar las paredes, las plantitas.
O bajar a la luna de su sitio lunar.
No para esas pequeñas cosas molestas,
mi hijo quería su escopeta.

Y esta noche la traigo
y escribo para alertar al vecindario,
al mundo en general,
porque qué haría la inocencia
ahora que está armada
sino causar graves desórdenes
como espantar la muerte,
sino matar sombras, matar
a enemigos, a cínicos amigos,
defender la justicia,
hacer la revolución.

Y además compré una camita para mi hija,
donde acostará a su muñeca
cubriéndola con el trapo amarillo,
como esa noche que yo estaba por escribir un poema,
intentando apresar los rostros últimos del bello amor humano,
imperfecto
perfecto
como una madre oscura,
acercándome a ellos,
casi rodeando su aire,
cálido como un fuego,
cara a cara a su juego,
oyéndolos temblar innacibles,
y mi hija me tomó de la mano
para mostrarme la muñeca
que ya había abrigado en su cuna,
tapándole los ojos pintados con un pedazo de papel,
para que pueda dormir.
Y le besó la frente.
Le dijo que descanse.

Y yo volví a la mesa
y en silencio guardé mis papeles
vacíos.



MI BUENOS AIRES QUERIDO

cantado:

Sentado al borde de una silla desfondada,

mareado, enfermo, casi vivo,

escribo versos previamente llorados

por la ciudad donde nací.

recitado:

Hay que atraparlos,

cantado:

también aquí
nacieron hijos dulces míos

que entre tanto castigo te endulzan bellamente.

Hay que aprender a resistir.

Ni a irse ni a quedarse,

a resistir,

aunque es seguro
que habrá más penas y olvido.



COSTUMBRES

recitado:

No es para quedarnos en casa
que hacemos una casa.

No es para quedarnos en el amor
que amamos

y no morimos para morir.

Tenemos sed
y paciencia de animal.



PARLATE

recitado:

Adónde irá a parar
tanta desolación
tanta hermosura.

Hemos hecho y deshecho

Hablen,
trabajadores del amor.




Madrugada

Juan Gelman - Manuel Cedrón

colaboran:

bandoneón: César Stroscio
cello: Carlos Francia
guitarra y canto: Juan Cedrón
violín: Carlos Lavochnik
voz: Juan Gelman

*

(agradecemos la revisión, a Teresa Álvarez)


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