.Donde nacen los Cóndores
Kuntur Wachana


CELSO GARRIDO LECCA
FEDERICO GARCÍA HURTADO

Celso Garrido Lecca

Ferderico García Hurtado

1977


I - INTRODUCCIÓN
(instrumental)



II - NARRADOR

En el Kuntur Wachana, alto país de nieve
en la cordillera del Urubamba, allí,
junto a las aguas violentas que bajan de la altura
y van a morir al apacible Vilcanota,
se instalaron los hombres sabios
bajo la atenta mirada de los cóndores.
Ellos fueron los constructores de Saqsayhuamán,
los que dominaron el arte del tiempo de la piedra
y fueron capaces de vivir en paz con el universo...
Pero fueron aniquilados por el fuego.
Luego llegaron los Ñaupamarhos,
seres de la oscuridad y de la confusión,
pero fueron aniquilados por el agua y de su paso
por la tierra no quedó sino el miedo
y las pequeñas tumbas de barro escondidas al
pie de la montaña.
En la tercera época aparecieron los Runas,
criados por el dios Wiracocha, que habitaron
las ciudades de piedra que los hombre sabios dejaron
para siempre, junto a las aguas que bajan de la altura
y van a morir al Vilcanota, el más viejo y sabio de los ríos.
Largo tiempo duró la comprensión entre la tierra
y el hombre; largo tiempo, durante el cual,
los rebaños cubrían la meseta de Chitapampa y
el confín de la planicie de Maras...
Pero el tiempo de los Runas también llegó a su fin.
Un extranjero llamado Pizarro, designado por el fuego
y el agua que aniquilaron a los antepasados,
llegó para iniciar la noche que no cesa desde entonces.
De los grandes rebaños no quedó más que polvo,
de la Pachamama apenas el jugo amargo
y del hombre una sombra difusa sobre el surco.



III - CANCIÓN
"KUNTUR WACHANA"

Kuntur Wachana es un monte
nido del cóndor y el rayo
no hay monte en la cordillera
ni más bello ni más alto.

Pero si alzas la vista
tras el fulgor del nevado
verás que llora la tierra
ríos de sangre y de barro.

El Vilcanota es un río
que riega el valle sagrado
no hay río más andariego
ni más hermoso en el campo.

Pero si bajas la vista
y observas el río claro
verás al fondo del agua
nuestro dolor reflejado.



IV - NARRADOR CON INSTRUMENTAL

Un niño se levanta con el día,
va al cerro a recoger chamisa para el fuego,
camina hasta el puquial a llenar el cántaro
con agua y pastorea los borregos en la altura.
Aprende a tocar la quena para vencer la soledad
y hablar con los Auquis;
aprende a distinguir la voz del viento y
de la tempestad, abuelos del rencor y de la cólera.
Pero la pampa es ajena; las ovejas que él cuida son ajenas;
hasta los perros que guardan la majada son ajenos;
y quién sabe... también el viento y aún la soledad.
Tan sólo son suyos sus pies desnudos;
su piel quemada por el frío,
sus ojos donde el fuego y el agua marcaron
huellas invisibles, su miedo y su hambre.
De joven conoce el amor, tiempo de capulíes
en los huertos del Urubamba, agua para el surco,
maíz en quemazón, lluvia de antaras.
En agosto la cosecha ya está en el tendal,
la alegría en la casa del patrón
y la pobreza en el bolsillo del campesino.
También el nuevo niño se mece en la vieja rama,
para reiniciar el ciclo del padre y del abuelo
hasta la consumación del tiempo.
Ya hombre, Mariano Quispe, doblado sobre el surco,
vuelve a sembrar cosechas nuevamente ajenas,
y vuelve a pastorear rebaños,
nuevamente numerosos y amargos.
Cree que la desgracia es parte de su carne y de su sangre,
rumia su condición de sombra y se pregunta
por qué habrá de extinguirse un día como el aire,
en medio de la soledad.
Es vida, o tal vez muerte, esta noche larga de dolor y silencio?

Mariano Quispe busca una respuesta antes que el tiempo
doble sus rodillas para siempre.



V - CANCIÓN
"NO HALLO RESPUESTA"

Yo soy un viejo campesino
la muerte es una conocida
que al pie de mi chacra espera
por eso el miedo es apenas
un perro que ladra en la distancia.

Yo me pregunto
acerca de la vida y la muerte (bis)
y no hallo respuesta.

Trabajar en las haciendas
con el dolor resignado
hasta que las estrellas brillen altas
en el cielo

Es vida acaso
o tal vez muerte. (bis)

Sembrar la tierra ajena
con la camisa hecha jirones
disimulando el hambre
con la madre coca

Es vida acaso
o tal vez muerte. (bis)

Ver los pies de nuestros hijos
rajados por el frío altureño
sin poder calzarlos de ojotas siquiera

Es vida acaso
o tal vez muerte. (bis)

Yo soy un viejo...

Alguna vez hallaré
respuestas a mis preguntas
Alguna vez...
Antes que el tiempo doble
mis rodillas para siempre.



VI - NARRADOR

Pero un día llega un hombre hasta su puerta
para rendir su cansancio. Es un antiguo caminante
de la montaña y del llano, un viejo como él
de poncho y ojotas, como los punarunas de Paucartambo.
Se llama Saturnino Huillca y es un hombre del común,
mas no es común, su palabra es nueva y viene arrastrándose
desde el fondo del tiempo.
Entonces Mariano Quispe, viejo pastor de ovejas,
sabe que algo definitivo ha llegado a su vida.



VII - NARRADOR CON INSTRUMENTAL

Quispe pregunta:
"¿Podrías decirme tú, compañero Huillca,
que eres un gran maestro, qué cosa es la muerte?"
Y Huillca le responde:
"En los tiempos antiguos los cóndores habitaban estos riscos,
respirando el viento, comiendo nieve y observando a los hombres.
Por esta razón los antepasados llamaron a esta montaña,
KUNTUR WACHANA "Donde nacen los cóndores".
Cuando el gran tiempo acabó por causa de un tal Pizarro,
también los cóndores se perdieron en la mano de la muerte,
se perdieron escupiendo sangre, enceguecidos".

Ahora pregunto, a tu sabiduría;
¿Qué cosa es la vida, compañero?
Huillca afirma solamente:
"Un día los cóndores han de volver haciendo sonar sus grandes alas",
y agrega de inmediato:
"Nada en verdad nace o muere; todo es un perpetuo
fluir como las aguas de un río.
Lo verdaderamente importante no es el nacimiento
o la muerte, sino la calidad de los días que vivimos.
La verdadera muerte, es la resignación ante la fatalidad,
la mudez ante la injusticia.
La vida en cambio es la fraternidad de los pobres,
la decisión de vencer. Día habrá en que nuestros cuerpos
surjan nuevamente de la propia ceniza".



VIII - NARRADOR

Saturnino Huillca reúne a los principales de la comunidad
en la choza de Quispe y les habla sobre su condición de siervos,
" que no es mandato de Dios como afirman el cura, el juez y los hacendados,
sino la voluntad del hombre".
El viejo luchador sigue su marcha a otras comunidades,
en busca de nuevos corazones que despertar,
pero ya en el de Mariano Quispe ha dejado un luminoso, Wamani.



IX - INTERLUDIO (Instrumental)
("KUNTUR WACHANA")



X - NARRADOR

Retumban las palabras de Huillca en los oídos del patrón
de la hacienda, llevadas por un traidor que estuvo en la reunión
como zorrillo en la majada. El patrón reúne a los llaqta taytas,
señores del valle y de los hombres, y les dice:
"Tenemos ya aquí, la semilla que destruirá nuestras haciendas,
peligra nuestra forma de vivir occidental y cristiana.
Hay que hacer un gran escarmiento sobre el culpable,
para que nunca más abra su puerta a los desconocidos".
Y Mariano Quispe, viejo pastor de ovejas es perseguido
y encarcelado, un día cualquiera de mil novecientos cincuenta y ocho.



XI - NARRADOR CON INSTRUMENTAL

En la vieja prisión de Calca, Mariano Quispe comprende
que la resignación es el otro nombre de la injusticia,
que la humildad ante el poderoso no es virtud sino vicio,
la pobreza una costumbre de culpa, y el miedo una herramienta
del patrón para sepultar su grito.
Pero, sabe también que hay hombres que luchan por sacar
de las condiciones de siervos a sus hermanos,
y que han sido como él, escarnecidos y perseguidos.
Por ellos conoce la solidaridad de los que luchan.

Desde el Cusco vienen a buscar su libertad,
obligando a la justicia a liberarlo sin cargos.
Y así, el viejo pastor sale de la cárcel,
con la convicción de que debe unirse a la lucha
de estos hombres y llevar su palabra a otros hermanos campesinos.

Su vieja inquietud sobre la vida y la muerte,
tiene ahora respuesta porque un día,
golpeando la noche y arañando el silencio,
los cóndores volverán haciendo sonar sus grandes alas
para quedarse en la montaña para siempre.
Ahora es tiempo de sembrar ideas y cultivar hombres libres
para reconquistar la tierra.



XII - CANCIÓN
"Un día volverán"

Los cóndores ancestrales
dejaron la cordillera
comenzó la noche larga
en el dolor y el silencio.
De entonces Mariano Quispe,
la Pachamama está enferma.
Pero un día volverán
los cóndores a sus riscos
haciendo sonar sus alas
como tambores de guerra
ese día, viejo Quispe
será de fuego y tormenta.
Ahora es tiempo del arado
del rejón y de la siembra;
hay que esperar trabajando
el tiempo de la cosecha.
Haces bien, Mariano Quispe
abriendo las sementeras.
Más necesario que el trigo
que el maíz y la madera,
es cultivar hombres libres
y reconquistar la tierra.
En cada surco Mariano Quispe
deberás sembrar ideas,
Pero un día volverán
(bis)..........



XIII - NARRADOR CON INSTRUMENTAL

Muchas cosechas pasan y la voz de Mariano Quispe
se une a la del Huillca. Trata de hacer entender
a sus hermanos, lo que él había comprendido
en su estadía en la prisión, así reflexionando
les dice a sus compañeros:
"Porque hay que entender ciertas cosas,
camino de sol a sol y en la noche estrellada,
limpiando el polvo que oscurece el corazón de las gentes.
Algunos ya comprenderán río arriba, hacia Calca y los quebraderales.
También en Urubamba y las tierras altas.
Escuchan en silencio y se reúnen despertando de un largo sueño.
Otros huyen en cambio, como las Wiscachas en los roquedales
cuando escuchan el rumor del trueno.
Pero mi corazón de viejo está contento.
Nada hay mejor para mí, que otro pobre reciba mi palabra
como la lluvia. Felizmente soy hombre de altura,
encorvado pero duro como un lloque y el cansancio
no toca mis pies en el camino.
Pasarán muchas aguas todavía, antes que la muerte
me invite a tomar chicha en su cántaro".



XIV - NARRADOR

La palabra de Mariano Quispe y de Huillca va uniendo
y fortaleciendo los corazones de los campesinos,
pero carcomiendo la turbia conciencia del patrón,
que en su ira acrecentada, prepara su venganza.

Un día Quispe y Huillca, camino de la altura,
van por uno de tantos senderos arbolados y pasan cerca
de la casa del mayordomo de la hacienda.
El mayordomo con astucia, los convence a entrar en la casa,
pero ala sospechosa resistencia de Quispe, les convida
un vaso de chicha, los obliga a no hacerle desaire,
y los hace brindar como es costumbre.
Ya en camino por las tierras altas Mariano Quispe
comienza a sentir un fuego en las entrañas que lo devora
y lo debilita cada vez más.
El curandero que Huillca llama les dice:
"el mal no es ley de la naturaleza sino de la mano del hombre".
Camino al Cusco donde lo llevan,
porque su mal se agrava de hora en hora,
a Mariano Quispe lo abandona por fin el dolor
y el sufrimiento y encuentra a su vieja conocida
que lo ha esperado tantas lunas al pie de su chacra.
La muerte de Mariano Quispe quizás ahora adquiera,
su último significado y sus preguntas en el otro lado del lindero
tengan la respuesta que siempre quiso saber.



XV - CORAL

Kuntur Wachana (bis)
nido del cóndor (bis)
nido del rayo
Llora la tierra, la tierra (bis)
Kuntur Wachana (bis)



XVI - NARRADOR,
CORO E INSTRUMENTAL

Mariano Quispe, has muerto traicionado
por manos venenosas
pero has dejado un surco ya sembrado
de ideas luminosas.
Jamás podrán la cárcel ni el veneno
amordazar tu aliento
tu canto estalla y llega ya sereno
se mece como el viento.
Volverán, volverán grita Mariano
como las torrenteras
volverán repite el eco desde el llano
retumban en cordilleras
Regresarán los cóndores ancestrales
resurgirán de la tierra
haciendo sonar sus alas inmortales
como tambores de guerra.
Guiados por tu bandera
ya están volviendo Mariano Quispe
Renace la cordillera
vienen volando Mariano Quispe
Ya llegan los cóndores de tu quimera
Invencible y temprana
ya termina tu espera
porque ya anidan en el Kuntur Wachana.

(El Poema pertenece a Alonso Alegría)




Donde Nacen Los Cóndores

Lima - 1977

Dirección: Celso Garrido Lecca
Narrador: Walter Zambrano
Conjunto Musical: Vientos del Pueblo
Solista: Ricardo Eyzaguirre


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