.La Conquista del Desierto
Gran Epopeya Argentina

CARLOS DI FULVIO

Carlos di Fulvio

1969


PRÓLOGO
(relato)

recitado:

El sur de Chile, cardinal pantano,
la greda estampa el dígito de Arauco.
El mismo que un día aplastó a Valdivia
con sus huestes en Tucapel de barro.
El primer cataclismo de araucanos
inundando de lanzas las comarcas
hasta cruzar las piedras de los Andes
por pisar las nieves de las Manzanas,
por volverse pampero en estas sábanas
verdes que mojan las aguas del Plata.

Así fue que los "puelches" por el Este
inauguraron negras tolderías.
Mientras los "picunches" de tierra andina
extendían sus dominios hasta Cuyo...
...¡Cuyun mapú!... ¡país de las arenas!...

Las cuencas del Neuquén y del Limay
por los "huilliches" fueron recorridas.
Y en aquél país de maravillas
que aún conserva el pinar por trovero,
el "pehuenche" habitó primero antes
que al Oeste llegaran los "moluches".
...Después, la gran ambición de los hombres,
fue poblando de celos y de angustias,
hasta entonces el territorio de los indios.
Tal vez por eso cayeron malones
como rayos en todos los fortines.



LA CONQUISTA DEL DESIERTO
(melodía y canción)

cantado:

La tierra era de ellos,
hasta que una vez
vino la ambición,
y ya nunca más pudieron
andar libremente.
¡Cómo es la gente!
es tan cruel...
¡También!
sin piedad...
¡Capaz!
de matar...
¿Por qué?
Porque todo es ambición.

Pero el indio no se rinde.
¡Vive!
mata y muere sin dolor.

La conquista lo obligó.

Más allá de todo lo que vio,
más acá de todo lo que fue,
hay un Ser que nunca olvidará

de quien fue la luz de la Verdad.
Fue de aquellos seres que al nacer
vieron un Desierto para defender.
Por eso es que no se rinde.
¡Vive!
mata y muere sin dolor.

Lo ha perdido todo;
su tierra y su toldo,
y hasta el brillo de sus sol.
Sol.



CARNE DE CAÑÓN
(aire de gato)


recitado:

...Esos fuertes y fortines, los mojones fronterizos de nuestra incipiente patria. Hogar para muchos hombres, destierro para otros tantos, la cárcel de aquel hispano conquistador conquistado - espía al fin de los indios -- por sólo vengarse de nuestra libertad proclamada... Ya no abundan los morenos... ¡los infantes de la guerra! Los diezmaron los ingleses y el grito de: ¡Independencia! Por eso talvez, ahora, falte carne de cañón para enviar a las fronteras. ...¿Serán gauchos esta vuelta los bocados de la muerte?...

Hijo de la mala suerte de una india. Y de un heraldo.

No culpen tu desarraigo familiar, ni su calvario. Si los dos te abandonaron, si los dos te proclamaron ave errante del desierto, justo es que remontes vuelo y no confíes en nadie.

cantado:

Batallones de morenos no hay más
para carne de cañón y luchar.
Sólo queda algún mocito betún
rejuntando de a poquito algún real.

- Quiero comprar mi libertad
¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!

- Mi abuelo ha sido un esclavo, sí,
que vino en un barco, sí,
lo trajo el obispo Trejo, sí,
remando, sí, remando.

Batallones de morenos no hay más
para enviar a la frontera y luchar.

- Mi padre ha muerto luchando, sí,
fue infante, sí, mulato.
- También tu madre mulata
ha muerto lavando.

- Cobre patrón sus treinta real.
¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!

Batallones de morenos no hay más.
Nadie sabe a quién le puede tocar
de marchar a la frontera y vivir
o morir de algún lanzazo y sin paz.

- Lo ha de llamar el juez de paz.
La partida se lo llevará.

- Así llevaron a Fierro, sí,
mintiendo, sí, mintiendo.
Que volvería en un tiempo, no.
No es cierto, sí, no es cierto.

Batallones de morenos no hay más.
Y los gauchos desertando se van.

- Su premio ha sido una tunda, sí,
rotunda, sí, de palos.
Sino que desmienta Fierro, sí,
cantando, cantando.

Lo que pintó este pincel
nunca más lo podrán despintar.



RUMBO AL COLORADO
(tema sobre la media caña)

recitado:

Fuerte argentino de la Bahía Blanca,
o Huecuvú-Mapú (el país del diablo).
Su salitre, es la continuación del mar
y todo su alrededor, es lejanía.
Por allí pasó Rosas en compañía de
Francisco Sosa, Pacheco, Pedro Ramos.
Su rumbo: las márgenes del Colorado
y su destino: el Médano Redondo.

cantado:

La Guardia del Monte
solita ha quedado.
Con Pacheco y Ramos
rumbo al Colorado Juan Manuel se va.

Vicente González,
Carancho del Monte,
usted no se asombre,
recuerde mi nombre si no vuelvo más.

Facundo Quiroga,
Tigre de los llanos
Huidobro y Aldao,
por otro costado me habrán de cuidar.

A la infantería le dio carabinas.
La caballería con lanzas armó.
En varias carretas cargó a las mujeres
y un buey artillero arrastraba el cañón.

Ahora que somos varios
veremos lo qué sucede.
No han de ser mujeres
los que esta vuelta van a llorar.

Oreja cortada los caballos patria
juntados a prepo por un juez de paz.
Que fue panadero y también fue pulpero
por lo visto arriero ¡hombre muy capaz!

Ahora que somos varios
veremos lo que sucede.
Sable, chuza y bola
en el desierto se medirán.

recitado:

Con mucha seguridad decía Rosas
y al otro marzo a la expedición volvía.
Las Valchetas, Chuoele-Choel, Aucá y Mahuida,
fue el triunfo del ejército que partió
hacia la austral rivera del Colorado.
De allá vino don Rosas condecorado
luciendo sobre su pecho una medalla.
¡Nunca sabremos si bien o mal ganada,
pero sabemos que fue por corajudo!



EL IMPERIO DE PIEDRA
(relato)

recitado:

Por el ancho camino de los chilenos
avanza a paso lento una caravana.
- ¡Vamos a los médanos a esperarla!
(la voz de Rondeau retumbó en Las Salinas).
- ¡Pueden venir las mujeres con sus crías!
Y salieron desarmados, caminando.

Al frente iban, Rondeau, Melín, Venancio.
Atrás, Calfuquirque, chusma y capitanes.
...Una nube de polvo en los medanales
henchida de clarín, tropel y relincho,
reventó en un rayo de amarillo grito
y se desplomó el cielo del voroga.

...La caravana no fue benefactora.
Traía unos doscientos indios de lanzas
y entre ellas la más brava, la más larga,
la que hará la pata-ancha sobre el pecho
de la pampa por cuarentena de años.
La piedra azul de Chile, desmoronando
en aluvión de piedras la cordillera.
La que enterró a los vorogas en la arena
quedando para siempre como lápida.
La tranca de la puerta en Salinas Grandes.
La piedra fundadora de aquel imperio
que abollaría las arcas del gobierno
durante mucho tiempo exigiendo dádivas,
y no dudaría en aplastar su alianza
de compromiso cuando cayera Rosas.

La que se acostumbró a mirar las cosas,
con el mismo modo que las mira el dueño.
La que mandó felicitar al gobierno
cuando sus malones fueron inservibles,
o su pésame, si los grandes motines
rebalsaban de cautivas y de vacas.

...Así fue que en médanos de Masallé,
trono de arena y sangre coagulada,
el nombre de Calfucurá se proclama
Cacique General del imperio Pampa.
Calfucurá. Si en realidad Gnechen
fue el que te dio su talismán de piedra,
y si tus hijos, en piedras esculpidos,
fueron a la semejanza de su abuelo
Huentecurá, molécula de tu piedra,
lo menos que pudo pretender tu imperio:
fue la dureza de tu alma como piedra.



PASA EL MALÓN
(loncoméo)

cantado:

Los estancieros se entregan al sueño,
contando vacas sueñan con más vacas.
No han reparado que cielo nublado
ha despertado una luna fortuna,
que en las lagunas ha puesto la lluvia
lo que el caballo del indio olfateó.

Santa María de Buenos Aires
Santa María madre de Dios. (bis)
Santa María ruega por nos.

Y las mujeres cumpliendo deberes
besan al hijo como a un crucifijo.
Mientras el cebo se va en parpadeos
dando replegos de velas que aterran,
toda la tierra se vuelve de arena
porque el desierto moviéndose está.

Santa María de Buenos Aires
Santa María, viene el malón. (bis)
Santa María pasó el malón.

Los estancieros durmiendo murieron
entre la "chusma" se vejan las viudas.
Y un alarido con forma de niño
marcha cautivo entre el polvo hacia el toldo.
Mugen los toros, relinchan los potros,
tan sólo queda un incendio total.
Vuelven los otros, hacia nosotros
Santa María madre de Dios. (bis)
Santa María ten compasión.

Al crucifijo le falta su Cristo
doña abundancia se fue de la estancia.
Sólo el espanto se adueña del campo
porque hasta el pasto que crece, estremece.
Cuando anochece con luna, florece
como un infierno en la pampa el malón.

Huinca trehuá... C'pai malón... (varias veces)



FRANCISQUITA ADARO
(canción)

recitado:

Había una vez una moza, nacida en tierra cordobesa, que viajando en una carreta por territorio ranquelino, se vio envuelta en un remolino de gritos indios, y de arena.

Fue muy cerca de las Achiras, villa vecina al Río Cuarto.
Ella era Panchita Adaro, de ojos negros, de pelo largo, de largos sueños imposibles. Nunca imaginó que un cacique de tremenda estampa araucana; de arqueadas piernas, cara chata, de ojos por donde pasan hilos lujuriosos, sería el príncipe azul de su negro destino.

Si bien, no pudo ser azul, al menos fue un derivado: Painé (celeste en araucano), heredero de vincha real, la que Yanquetrúz ceñirá un día en su frente de guerrero.

cantado:

En el rumbo de su viaje
por salud hacia las sierras,
el adiós de la partida
lo acunaba la carreta.

En la lenta parsimonia
de los bueyes en la arena
el color de la alborada
resbalaba por sus trenzas.

En la lanza de un cacique
se clavó la madrugada,
al llegar a Las Achiras
su carreta no cantaba.

Y rodó por sus mejillas
con sus lágrimas el alba,
la tristeza de los bueyes
lentamente la miraba.

Con lujoso sobrepaso
la llevó zorro celeste
en la cruz de su caballo
al aduar con sus mujeres.

Adiós le decía el viento.
Adiós doncella del campo.
Adiós florcita silvestre.
Adiós Francisquita Adaro.

Adiós le decía el viento.
Adiós florcita silvestre.
Adiós Francisquita Adaro.
Adiós...



TIERRA RANQUELINA
(milonga)

recitado:

Los montes de tierra adentro, de Colimula se ven.
Fogoncito de Alpataco ¡nunca dejará de arder!

A veces pienso mirando su roja llama crecer...

¿Será mejor terminarlos?... ¿Será mejor al revés?...

¡Malhaya con los ranqueles!¡Quién los pudiera entender!

cantado:

La tierra de los ranqueles
es de arena y es de sal.
Hay que tener buen baqueano
para poderla cruzar.
...Emilio Mitre lo supo
cuando no pudo llegar.

Pa' colmo errando el camino
si no hay lluvia muerto está,
aquél que no vio l'aguada
mojón de huesos será.
...Ha de penar por las noches
por que luz mala se hará.

Bruto y cruel por inocencia
"loncotrar" su placer.
Tironearse de las mechas,
tratar de quedar en pie.
...Si se alimenta de yeguas
potrazo tiene que ser.

Si el gaucho creció a caballo
el indio lo vio nacer.
Por eso tal vez el barro
no lo pudo detener.
...P'andar en tembladerales
lo menos hay que ser ranquél.

Del Río Quinto hasta el Cuero
treinta leguas hay que andar.
Camino de rastrilladas,
médanos, montes y guadal.
No apure amigo el caballo
que se le puede aplastar.
...Emilio Mitre lo supo
cuando no pudo llegar.



EL COMBATE DE SAN CARLOS
(relato)

recitado:

El silencio se adueñó del campo
cuando quedóse inmóvil la oveja.
Un caballo, levantó la oreja,
escondió un temblor entre los flancos
y en el belfo de su pico blanco
se amacó el amague del un relincho.

Una mano que sube de un brinco
queda paralítica, en visera.
El pulgar hundido en la melena
acaricia el hueco de la mente,
y la transpiración de repente
abre las vertientes de la cara.

La noticia fue a la comandancia
y ésta mandó más ojos a ver
como desde el fondo de la tierra
los remolinos a la distancia
pintaban la más grande avalancha
que pueda imaginarse en la vida.

La voz del clarín clavó su astilla
en los tímpanos de la frontera de San Carlos
Boer se desespera...
¡Como para no!... si son apenas
puñado de arena sus milicos.
Y los indios, una cordillera.

Pero no tiene tiempo la pena
de hacer tragar sus buches amargos.
Ya pisan el suelo de San Carlos;
don Rivas, Catriél y Coliquéo.
Vienen alentando a los lanceros
que según Catriél ya son cristianos.
...(Pero la sangre entre los hermanos
al fin y al cabo no se revela,
no puede renegar a las tetas
que hasta hace poco lo alimentaron.)

Calfucurá, en el otro bando,
arengaba firme al regimiento:
- Pie a tierra les enseñaremos
a los infantes que somos toros-
Y aunque fuese de otro modo
el modo que nos reciban,
dejen la vida si la estiman,
pero no reculen.

En eso levantaron las nubes
toda una catedral de alaridos
y un cortinado de tres mil indios
cubrió el horizonte de San Carlos.

Allá fueron: Rivas, Boer, Ocampo,
Levalle, Catriél y Coliquéo.
...(Pero la sangre tira y no es cuento...)
Los indios de Catriél no pelearon
-¡Han de portarse como cristianos!
el grito de Cipriano fue trueno
y pidió cincuenta fusileros
con los que raleó a los cobardes.

Cuando ordenó volver al ataque
los Pampas se vieron traicionados.
Y antes de sentirse derrotados
sintieron la ira y el desprecio.

Volcanes de la sangre en acecho
despidieron coágulos por lava,
y en las entrañas de la batalla
los perros del odio se prendieron.

Calfucurá llamó a retirada
su dolor disolvió las salinas.



LA MUERTE DE CALFUCURÁ
(rogativa)

cantado:

El sol del invierno no puede asomar
lo nubla la pena de Calfucurá.
...Se ablanda la sal.

Se ha roto el imperio de piedra al final.
Ha muerto en Chilihue Juan Calfucurá.
...Lo llora la sal.

Sobre un potro blanco lo van a enterrar.
La arena en los médanos lo ha de velar
con Namuncurá.

Ya todo es silencio, los indios se van.
Un cuero en la tumba de Calfucurá.
...Lo cubre la sal.



ALLÁ VA EL TORO VILLEGAS
(cifra)

recitado:

Allá va el Toro Villegas
con sus trescientos hombres de "fierro"
pasa por Japenque primero y por Pihuehue después.
Cruza de noche el desierto por no alertar a la indiada.

cantado:

- Porque de día en la pampa
el indio mira en el viento.

Allá va el Toro Villegas...

- Buscando a Pincén, buscando a Pincén.
Con su tropilla toda de "blancos".
La que allá por Trenque-Lauquen
en una noche serena.

- Se la llevó campo afuera
Pincén haciéndose el zorro.

Allá va el Toro Villegas.

- Cuidado Pincén.

Pensando siempre dónde encontrarlo.

- Tal vez en Licaucha o tal vez en Malal.

Ha dividido su tropa
en dos columnas y entonces,

- dio la orden: AL GALOPE...

háganles pitar del fuerte.

Ya llega el Toro Villegas.

- Despierta Pincén, despierta Pincén.

La indiada duerme a pata tendida.
Lleva en la ancas a un hijo.
¡Qué lindo gesto el del bruto!

- Se abrazaron los dos juntos,
y el potro se alzó en carrera.

recitado:

Degüélleme cuando quiera

(cuando lo prendieron, dijo Pincén).

cantado:

- Mi amigo usted, no se haga problemas.

recitado:

(reía Villegas, diciendo a la vez).

cantado:

Pero la chusma que había
al verlo ya derrotado.

- Al viejo Ranquél lloraron
con una sublime pena.



EL TRIUNFO DEL ALAMBRE
(triunfo)

recitado:

El gran huso de Inglaterra
hila vellones de fierro.
Aquí las zanja y el cerco
ya no pueden con los indios.
Pero un día llega un gringo
con varios rollos de alambre
y a otra cosa compadre...
Que lo crucen si son brujos.

cantado:

La tierra era sólo tierra, no había dueños.
¡Qué lindo!... parece cuento.

Primero, fueron los vascos por las estancias.
Andaban cavando zanjas.

Después, vino el cerco-vivo de cina-cina.
Cuidado con las espinas.

Por manos de varios gringos, cortando el aire,
¡compadre!... ¡llegó el alambre!

Ya no hace falta el rodeo buscando hacienda.
De fierro fue su querencia.

La zanja no fue el atajo de los malones.
La indiada cruzó al galope.

A ésta no me la cruzan (se dijo Alsina),
los indios se reían.

La nivelaron de ovejas. Puente de lana
cruzaba la malonada.

Tampoco la cina-cina sirvió de alarde.
El triunfo fue del alambre.

Ya no ha de cambiar de dueños la hacienda alzada.

Qué digo: ya está encerrada.



SOLDADO FRONTERA
(aire de huella)

recitado:

Viejo soldado de frontera;
¡si tu vida, martirio eterno!
fue útil para devolvernos
lo que no nos pertenecía:
veinte mil leguas conocidas
apenas por nombre. Desierto...
Que nunca fue tal, por supuesto.
El aborigen ya vivía...
¿Cómo?... eso no es lo que importa.
Lo importante, es que vivía.

Decía soldado, tu vida
eternamente sobre ascuas,
que nos dejó lo que sólo alcanza
aquél que nunca pensó en la muerte.
La barbarie estaba de frente
a tu mente civilizada
y en tu frente, las rastrilladas,
huellones por donde te fuiste...
¿Dónde?... eso no es lo que importa.
Lo importante, es que te fuiste.

cantado:

Del fortín al cantón
soldado frontera,
solamente el dolor te acompañó
tu alegría fue pena.
Si tan sólo la muerte
consolaba tu vida,
el desierto debía
pertenecer a vos.

Pero no ha sido así
soldado frontera.
Solamente el fortín fue tu confín.
¡Qué vida tan perra!
Si en verano tenías
tu chaqueta de lana,
el invierno cribaba
tu bombacha de brin.

Y si tu sueño al fin
era como la pampa;
todo llano y después
una intriga total,
no pudieron ser verdes
las huelas de tu tierra,
por que allá, la frontera,
de rojo las pintó.
Que proteste el clamor

del clarín y la trompa.
Que te llore la sal
del desierto y después,
una huella de gloria
cubra las rastrilladas
y que se arda la pampa
que no fue para vos.

recitado:

Soldado; tu vida, decía,
sin un cariño en la frontera,
sin caricias para tu pena
más que ráfagas de pamperos,
curtieron tu alma y tu cuero
con poco sueldo y mucho sable.
No del que se lleva al combate ¡Eh!
sino aquél, con el que te dieron...
¿Quiénes?... eso no es lo que duele.
Lo que duele, es que te dieron.

Tu vida, decía soldado,
que nunca supo del reposo,
se te fue secando en los ojos
como una sorda lejanía.
Las golondrinas que existían
no existían para tus sueños.
Al ver revolotear los cuervos
vestido de luto dormías...
¿Cómo?... por sueño tu guitarra.
Por desvelo, tu carabina.



EL FINAL DE LA EPOPEYA
(marcha)

cantado:

Ha llegado a su fin
la más grande epopeya
que se pudo soñar en el confín
de toda la tierra.
El clarín,
ha tocado silencio ya.
Ojalá que no vuelva a llamar.
Jamás.

¿Dónde estarán los que se fueron
por una lanza en agonía
tras de una esperanza
dejando la vida?...
Habrán ido a buscar
la paz.

¡Ay! ¿por dónde andarán
los soldados de Roca?
Habrán ido a cambiar por el fusil
un sitio en la gloria.
Un lugar
donde reine tan sólo paz,
donde nadie ya vuelva a matar
jamás.

Que lave Dios nuestro pecado
original de la conquista.
Que bendiga el suelo
del indio en espigas.
Por la espada y la cruz
amén.

recitado:

Soldado decía, tu vida
si devolvértela pudieran
y al resucitar se te viera
prendiéndole fuego a la pampa,
seguro que no nos alcanza
el bronce para el monumento
que te debemos hace tiempo,
y que nunca se hizo nada.
...Hasta aquí la palabra alcanza.
Lo demás, que lo diga el tiempo.




La Conquista del Desierto

Buenos Aires - 1970

La Conquista del Desierto

Reed. 2000

Voz y Guitarra: Carlos Di Fulvio

*

Los Montoneros:

Alberto Bima
Jorge Fortunato
Alberto Ratto
Jorge Villanueva

*

(Agradecemos a Fuserito, la valiosa ayuda en la transcripción de la obra)


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